La tecnología crece a un ritmo desenfrenado y desde hace ya algunos años existen los auriculares, unos pequeños altavoces que podemos colocarnos directamente en los oídos y con los que escuchar música, la radio...pero, ¿cuáles son los daños a los que estamos expuestos por el uso prologado o incorrecto de esos auriculares?
La investigación sobre el uso de auriculares toma gran importancia en publicaciones por parte de científicos expertos sobre el tema.La doctora Luz María Viveros, otorrinolaringóloga del ISSSTE nos provee de la siguiente información:
Indicó que “las lesiones en el oído por uso de audífonos provocan también daños a los oídos en lo que se conoce como el trauma acústico. Por ello, destacó la conveniencia de evitar lesiones en el oído interno por la exposición de ruidos fuertes, a los cuales están sometidos los trabajadores en fábricas, labores de asfaltado y reparación de calles, y personal que utiliza por periodos prolongados maquinaria pesada, que genera un ruido muy intenso.”
En la naturaleza no existe ningún sonido persistente de más de 80 decibeles. El único lugar donde este nivel pasa en la naturaleza es en las cataratas y en su entorno no existe vida animal superior. Quiere decir que a los efectos de preservar la especie los animales se alejan de esos niveles de ruido altos, producidos por la naturaleza. Esto quiere decir que el oído humano no ha evolucionado tanto para proteger a las personas de los ruidos de la civilización moderna.
Es un hecho que el uso prolongado de los auriculares puede llegar a producir daños irreversibles al oído de quien los utiliza, y más aún sí se utilizan a un volumen elevado. En los últimos años se ha venido popularizando el uso de los reproductores de música portátiles, principalmente en los jóvenes, aunado a las nuevas tecnologías que ofrecen dispositivos que incluyen estos reproductores como una función más en los teléfonos celulares y que forman parte casi “esencial” de la vida de los jóvenes.
“Algunos de estos reproductores tienen un alcance de 120 decibeles, cuando su oído puede soportar sin dañarse la mitad.
VALORACIÓN DEL RUIDO Y VIBRACIONES.
Artículo 7. Definiciones. 1. A los efectos de esta ley, los parámetros de ruidos y vibraciones quedan definidos en el anexo I. 2. Los términos acústicos no indicados en el anexo I se interpretarán de conformidad con el código técnico de edificación previsto en la Ley de ordenación de la edificación. En ausencia del mismo se aplicarán las normas básicas de edificación: condiciones acústicas de edificación (NBE-CA-88), sus posibles modificaciones, las normas UNE-EN y, en su defecto, las normas ISO. 3. A los efectos de la presente ley, se entenderá por día u horario diurno el comprendido entre las 08.00 y las 22.00 horas, y por noche u horario nocturno cualquier intervalo comprendido entre las 22.00 y las 08.00 horas del día siguiente. Artículo 8. Medición y evaluación de ruidos. 1. Los niveles de ruido se medirán y expresarán en decibelios con ponderación normalizada A, que se expresará con las siglas dB(A). 2. Reglamentariamente se determinarán los procedimientos de medición y evaluación de niveles sonoros, aislamientos acústicos, protección aportada a los ocupantes de inmuebles, niveles sonoros producidos por vehículos a motor y otros medios de transporte, y otros análogos. Artículo 9. Medición de vibraciones. 1. Para medir las vibraciones se utilizará como magnitud la aceleración y se expresará en metro por segundo cada segundo (m . s-2). 2. Para la evaluación de vibraciones en edificios, se medirá la aceleración eficaz de vibración mediante análisis en bandas de tercio de octava. Reglamentariamente se establecerá el procedimiento para el cálculo del índice K de molestia. Artículo 10. Aparatos de medición. 1. Las mediciones de niveles sonoros se realizarán utilizando sonómetros, sonómetros integradores - promediadores y calibradores sonoros que cumplan con la normativa vigente reguladora del control metrológico del estado sobre los instrumentos destinados a medir niveles de sonido audible. 2. Las mediciones de vibraciones se realizarán utilizando acelerómetros y analizadores de frecuencia, según los procedimientos establecidos reglamentariamente.
Si bien es cierto que no podemos valorar exclusivamente estos artículos, porque existen muchos otros al respecto, con esta pincelada comprobamos la necesidad de ocuparnos de este asunto, de proteger nuestros oídos si queremos conservarlos en perfecto estado tanto como nuestra vejez nos permita.
“Escuchar música en esos aparatos con un volumen muy alto podrían causar traumas en la percepción de los tonos agudos del oído. Al principio sólo sería un daño temporal (duraría unas cuantas horas), pero con el tiempo las frecuencias medias también se irían, se reducirían, lo que terminaría en una merma importante de la capacidad auditiva“, explicó Edgar Chiossone Lares, especialista del Grupo Médico de Otorrinolaringología.
Aparte de ser un proyecto final de semestre por el cual investigamos, no nos quita el interés para buscar esta información, puesto que a largo plazo, nosotros vamos a ser los mas afectados, y ¿por que no tomar cartas en el asunto ahorita que es tiempo?, si es que aun nos queda. La tecnología nos ha llevado aun punto en el que la personas pueden usar audífonos que son capaces de neutralizar los ruidos provenientes del entorno, lo que colaboraría para que no se vean obligados a subir el volumen del equipo reproductor; el oído humano está hecho para escuchar, estos aparatos no hacen daño por si, el daño proviene de la mala utilización.
ANTECEDENTES Y DESARROLLO DEL PROBLEMA.
De acuerdo con cifras del seguro social, en nuestro país 27 por ciento de la población sufre algún deterioro en los oídos, transitorio opermanente, porcentaje que podría triplicarse en los próximos años. Las personas que someten a estos ruidos extremos enfrentaran daños, prematuros en sus sistema auditivo; si bien a partir de los 50 años las personas enfrentan perdida gradual de su capacidad auditiva en forma natural, el problema se acelera a quienes han trabajado o se han expuesto a ruidos intensos, en cuyos casos los daños suelen ser mas severos.
Las afectaciones en el sistema auditivo son irreversibles. Si bien se puede ayudar a las personas a recuperar parte de su capacidad con algunos aparatos, pero este beneficio no es muy alto.
Hoy en día se esta desarrollando una generación que, a futuro, seria de personas con problemas auditivos,; este problema se agravo con la globalización de las tecnologías, así como las tenencias sociales que lleven al adolescente, en este caso, a escuchar su musica a volúmenes estridentes.
Este factor, ha sido agravando no solo en adolescentes, sino hasta en niños, por lo mismo de la globalización, es mas fácil adquirir los diferentes reproductores musicales; aunque el precio sea accesible, y hasta barato, no nos damos cuenta del daños que se esta comprando al adquirir ese dispositivo con la calidad de sus auriculares; sabemos que el daño en la población es alto, y que las estadísticas se enfocan en diferentes puntos, pero en esta investigación, trataremos solamente a los adolescentes, específicamente.
Sumergido en el caos citadino -en medio del grito de un chofer en el tránsito- el estruendo de un escape roto y el sonar tormentoso de la corneta de una micro, un transeúnte todavía puede escuchar su canción favorita en su reproductor digital, a pesar de la heterogénea mezcla de ruidos; tal vez en ese instante no note la diferencia, pero sí lo hará en unos cuantos años.
La capacidad auditiva no sólo se reduce con la edad, sino también con la exposición permanente a ruidos muy altos, que podrían dañar de manera definitiva el oído. Los reproductores digitales de música (como ellpod o el Mp3 player), si no se mantienen en la intensidad adecuada y se escuchan por periodos breves, podrían ser responsables de la pérdida paulatina de la audición.
De acuerdo con el Departamento de Otorrinolaringología de la Universidad de Michigan, los reproductores de música pueden alcanzar hasta 110 decibeles (si se colocan al máximo de su volumen), por lo que podrían entrar en la clasificación de aquellos que alteran la audición; cuando se escucha música con estos aparatos en la calle, el ruido exterior obliga a las personas a subir el volumen hasta el máximo para poder escuchar efectivamente. Allí comienzan los problemas.
Aunque es cierto que la sociedad en qué vivimos nos obliga o parece obligarnos cada vez más a incrementar nuestro volumen para escucharnos (tanto la voz, como los auriculares o los altavoces), la solución pasa por ser conscientes del daño que podemos sufrir, pudiendo llegar a la sordera o a la perforación del tímpano, de manera que pongamos freno a esa escalada de decibelios.
En todo caso, lo mejor es no hacer uso de auriculares de manera continuada y tratar de disminuir el volumen en lo que nos sea posible. Como en todo en lo que debemos cuidarnos, depende fundamentalmente de uno mismo.
La investigación sobre el uso de auriculares toma gran importancia en publicaciones por parte de científicos expertos sobre el tema.La doctora Luz María Viveros, otorrinolaringóloga del ISSSTE nos provee de la siguiente información:
Indicó que “las lesiones en el oído por uso de audífonos provocan también daños a los oídos en lo que se conoce como el trauma acústico. Por ello, destacó la conveniencia de evitar lesiones en el oído interno por la exposición de ruidos fuertes, a los cuales están sometidos los trabajadores en fábricas, labores de asfaltado y reparación de calles, y personal que utiliza por periodos prolongados maquinaria pesada, que genera un ruido muy intenso.”
En la naturaleza no existe ningún sonido persistente de más de 80 decibeles. El único lugar donde este nivel pasa en la naturaleza es en las cataratas y en su entorno no existe vida animal superior. Quiere decir que a los efectos de preservar la especie los animales se alejan de esos niveles de ruido altos, producidos por la naturaleza. Esto quiere decir que el oído humano no ha evolucionado tanto para proteger a las personas de los ruidos de la civilización moderna.
Es un hecho que el uso prolongado de los auriculares puede llegar a producir daños irreversibles al oído de quien los utiliza, y más aún sí se utilizan a un volumen elevado. En los últimos años se ha venido popularizando el uso de los reproductores de música portátiles, principalmente en los jóvenes, aunado a las nuevas tecnologías que ofrecen dispositivos que incluyen estos reproductores como una función más en los teléfonos celulares y que forman parte casi “esencial” de la vida de los jóvenes.
“Algunos de estos reproductores tienen un alcance de 120 decibeles, cuando su oído puede soportar sin dañarse la mitad.
VALORACIÓN DEL RUIDO Y VIBRACIONES.
Artículo 7. Definiciones.1. A los efectos de esta ley, los parámetros de ruidos y vibraciones quedan definidos en el anexo I.
2. Los términos acústicos no indicados en el anexo I se interpretarán de conformidad con el código técnico de edificación previsto en la Ley de ordenación de la edificación. En ausencia del mismo se aplicarán las normas básicas de edificación: condiciones acústicas de edificación (NBE-CA-88), sus posibles modificaciones, las normas UNE-EN y, en su defecto, las normas ISO.
3. A los efectos de la presente ley, se entenderá por día u horario diurno el comprendido entre las 08.00 y las 22.00 horas, y por noche u horario nocturno cualquier intervalo comprendido entre las 22.00 y las 08.00 horas del día siguiente.
Artículo 8. Medición y evaluación de ruidos.
1. Los niveles de ruido se medirán y expresarán en decibelios con ponderación normalizada A, que se expresará con las siglas dB(A).
2. Reglamentariamente se determinarán los procedimientos de medición y evaluación de niveles sonoros, aislamientos acústicos, protección aportada a los ocupantes de inmuebles, niveles sonoros producidos por vehículos a motor y otros medios de transporte, y otros análogos.
Artículo 9. Medición de vibraciones.
1. Para medir las vibraciones se utilizará como magnitud la aceleración y se expresará en metro por segundo cada segundo (m . s-2).
2. Para la evaluación de vibraciones en edificios, se medirá la aceleración eficaz de vibración mediante análisis en bandas de tercio de octava.
Reglamentariamente se establecerá el procedimiento para el cálculo del índice K de molestia.
Artículo 10. Aparatos de medición.
1. Las mediciones de niveles sonoros se realizarán utilizando sonómetros, sonómetros integradores - promediadores y calibradores sonoros que cumplan con la normativa vigente reguladora del control metrológico del estado sobre los instrumentos destinados a medir niveles de sonido audible.
2. Las mediciones de vibraciones se realizarán utilizando acelerómetros y analizadores de frecuencia, según los procedimientos establecidos reglamentariamente.
Si bien es cierto que no podemos valorar exclusivamente estos artículos, porque existen muchos otros al respecto, con esta pincelada comprobamos la necesidad de ocuparnos de este asunto, de proteger nuestros oídos si queremos conservarlos en perfecto estado tanto como nuestra vejez nos permita.
“Escuchar música en esos aparatos con un volumen muy alto podrían causar traumas en la percepción de los tonos agudos del oído. Al principio sólo sería un daño temporal (duraría unas cuantas horas), pero con el tiempo las frecuencias medias también se irían, se reducirían, lo que terminaría en una merma importante de la capacidad auditiva“, explicó Edgar Chiossone Lares, especialista del Grupo Médico de Otorrinolaringología.
Aparte de ser un proyecto final de semestre por el cual investigamos, no nos quita el interés para buscar esta información, puesto que a largo plazo, nosotros vamos a ser los mas afectados, y ¿por que no tomar cartas en el asunto ahorita que es tiempo?, si es que aun nos queda. La tecnología nos ha llevado aun punto en el que la personas pueden usar audífonos que son capaces de neutralizar los ruidos provenientes del entorno, lo que colaboraría para que no se vean obligados a subir el volumen del equipo reproductor; el oído humano está hecho para escuchar, estos aparatos no hacen daño por si, el daño proviene de la mala utilización.
ANTECEDENTES Y DESARROLLO DEL PROBLEMA.
De acuerdo con cifras del seguro social, en nuestro país 27 por ciento de la población sufre algún deterioro en los oídos, transitorio opermanente, porcentaje que podría triplicarse en los próximos años. Las personas que someten a estos ruidos extremos enfrentaran daños, prematuros en sus sistema auditivo; si bien a partir de los 50 años las personas enfrentan perdida gradual de su capacidad auditiva en forma natural, el problema se acelera a quienes han trabajado o se han expuesto a ruidos intensos, en cuyos casos los daños suelen ser mas severos.
Las afectaciones en el sistema auditivo son irreversibles. Si bien se puede ayudar a las personas a recuperar parte de su capacidad con algunos aparatos, pero este beneficio no es muy alto.
Hoy en día se esta desarrollando una generación que, a futuro, seria de personas con problemas auditivos,; este problema se agravo con la globalización de las tecnologías, así como las tenencias sociales que lleven al adolescente, en este caso, a escuchar su musica a volúmenes estridentes.
Este factor, ha sido agravando no solo en adolescentes, sino hasta en niños, por lo mismo de la globalización, es mas fácil adquirir los diferentes reproductores musicales; aunque el precio sea accesible, y hasta barato, no nos damos cuenta del daños que se esta comprando al adquirir ese dispositivo con la calidad de sus auriculares; sabemos que el daño en la población es alto, y que las estadísticas se enfocan en diferentes puntos, pero en esta investigación, trataremos solamente a los adolescentes, específicamente.
Sumergido en el caos citadino -en medio del grito de un chofer en el tránsito- el estruendo de un escape roto y el sonar tormentoso de la corneta de una micro, un transeúnte todavía puede escuchar su canción favorita en su reproductor digital, a pesar de la heterogénea mezcla de ruidos; tal vez en ese instante no note la diferencia, pero sí lo hará en unos cuantos años.
La capacidad auditiva no sólo se reduce con la edad, sino también con la exposición permanente a ruidos muy altos, que podrían dañar de manera definitiva el oído. Los reproductores digitales de música (como ellpod o el Mp3 player), si no se mantienen en la intensidad adecuada y se escuchan por periodos breves, podrían ser responsables de la pérdida paulatina de la audición.
De acuerdo con el Departamento de Otorrinolaringología de la Universidad de Michigan, los reproductores de música pueden alcanzar hasta 110 decibeles (si se colocan al máximo de su volumen), por lo que podrían entrar en la clasificación de aquellos que alteran la audición; cuando se escucha música con estos aparatos en la calle, el ruido exterior obliga a las personas a subir el volumen hasta el máximo para poder escuchar efectivamente. Allí comienzan los problemas.
Aunque es cierto que la sociedad en qué vivimos nos obliga o parece obligarnos cada vez más a incrementar nuestro volumen para escucharnos (tanto la voz, como los auriculares o los altavoces), la solución pasa por ser conscientes del daño que podemos sufrir, pudiendo llegar a la sordera o a la perforación del tímpano, de manera que pongamos freno a esa escalada de decibelios.
En todo caso, lo mejor es no hacer uso de auriculares de manera continuada y tratar de disminuir el volumen en lo que nos sea posible. Como en todo en lo que debemos cuidarnos, depende fundamentalmente de uno mismo.
Véase también:
http://ntsi-periodismo-vicalvaro.wikispaces.com/Efectos+nocivos+de+las+antenas+de+telefon%C3%ADa+m%C3%B3vil
http://ntsi-periodismo-vicalvaro.wikispaces.com/Iphones
http://ntsi-periodismo-vicalvaro.wikispaces.com/La+nanotecnolog%C3%ADa
Enlaces de interés:
Fuentes:
www.alexgrod.blog.com
http://www.tvolucion.com
http://noticias.juridicas.com
http://yoigomusicatododar.blogspot.com/
Fuentes Fotográficas:
http://dano-uso-audifonos.blogspot.com/
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